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lunes, 6 de agosto de 2012

Una trampa o artimaña en el vigésimo noveno párrafo de El Origen de las Especies





Dice el autor en este breve párrafo:



En conjunto, podrían escogerse, por lo menos, una veintena de palomas que, si se enseñaran a un ornitólogo y se le dijese que eran aves salvajes, las clasificaría seguramente como especies bien definidas.  Más aún, no creo que ningún ornitólogo, en este caso, inclúyese la carrier o mensajera inglesa, la tumbler o volteadora de cara corta, la runt, la barb, la buchona inglesa y la colipavo en el mismo género, muy especialmente por cuanto podrían serle presentadas en cada una de estas razas varias sub-razas cuyos caracteres se heredan sin variación, o especies, como él las llamaría.

Lo cual encierra una trampa para el inocente lector, porque, o bien los ornitólogos que conocía eran muy malos o simplemente, el autor nos quiere tomar el pelo.  Es casi seguro que si le hubiera enseñado sus esqueletos de paloma a un zoólogo profesional, como por ejemplo a Richard Owen, éste le habría indicado perfectamente su procedencia y, de paso, no habría dejado de advertirle de su escasa utilidad para estudiar el origen de las especies.

Podemos así imaginar una conversación entre el naturalista profesional y el colombicultor aficionado como la que se desarrolla en las líneas siguientes…………..



Mr Darwin llama a la puerta del despacho del profesor Owen en la dirección del Museo de Historia Natural de Londres. Owen le invita a entrar, le ofrece asiento y, tras algunas preguntas de cortesía, Darwin expone el motivo de su visita:



Darwin- Professor Owen, I am pleased to bring to your attention those skeletons of wild birds that I ‘ve found by roundabout and I think they may be of great utility in my studies on the transformation of species. Could you please tell me to what species do they belong?



(Professor Owen,  le traigo aquí estos esqueletos de aves salvajes que he encontrado por ahí y que pienso serán de gran utilidad en un estudio que estoy haciendo sobre la transformación de las especies. ¿Podría usted por favor decirme a qué especies pertenecen?)



Owen- Oh, ….yes!, of course,  Mr Darwin. Thanks for bringing them to my consideration. I must tell you first that clear and undoubtedly your skeletons don´t  belong to wild species of birds.  All and everyone of them belong to a different race, but all they belong to the domestic pigeon, Columba livia. I can tell you this for sure, as well as I can tell you that because all of them belong to the same species, and all being domestic varieties, they are of no use in the study of the mechanisms of transformation of species.



(Oh, sí Mr Darwin, por supuesto, gracias por traerlos a mi consideración. Primero debo decirle que claramente y sin lugar a dudas,  esos esqueletos no pertenecen a una especies silvestres de aves. Cada uno de ellos corresponde a una raza diferente, y todos ellos son de la paloma doméstica,  Columba livia. Eso puedo asegurárselo,  así como también le puedo asegurar que, por pertenecer todos a la misma especie y tratarse de variedades domésticas,  no tienen ninguna utilidad para estudiar los mecanismos implicados en la transformación de las especies.)







Altogether at least a score of pigeons might be chosen, which, if shown to an ornithologist, and he were told that they were wild birds, would certainly be ranked by him as well-defined species. Moreover, I do not believe that any ornithologist would in this case place the English carrier, the short-faced tumbler, the runt, the barb, pouter, and fantail in the same genus; more especially as in each of these breeds several truly-inherited sub-breeds, or species, as he would call them, could be shown him.



En conjunto, podrían escogerse, por lo menos, una veintena de palomas que, si se enseñaran a un ornitólogo y se le dijese que eran aves salvajes, las clasificaría seguramente como especies bien definidas. Más aún, no creo que ningún ornitólogo, en este caso, inclúyese la carrier o mensajera inglesa, la tumbler o volteadora de cara corta, la runt, la barb, la buchona inglesa y la colipavo en el mismo género, muy especialmente por cuanto podrían serle presentadas en cada una de estas razas varias sub-razas cuyos caracteres se heredan sin variación, o especies, como él las llamaría.