.

sábado, 11 de agosto de 2012

Acaba el párrafo trigésimo cuarto y nos quedamos igual que al empezar el vigésimo séptimo de El Origen de las Especies



El autor nos ha tenido entretenidos con distintos juegos de palabras y argumentos para llevarnos al final al mismo punto de partida: Todas las variedades de palomas constituyen una misma especie puesto que pueden reproducirse entre sí. A tal efecto ha mostrado su despliegue verbal durante ocho párrafos, …. ¡Curiosa manera de perder  el tiempo!

Si después de tanto esfuerzo en la historia por alterar la morfología de la paloma, los  mejoradores no han conseguido producir una especie nueva,.... ¿Acaso no indica esto la solidez del concepto de especie y la dificultad que habrá para estudiar la transformación de las especies?, ¿No indica el poco valor que tienen las observaciones en la granja para comprender tales procesos? ¿Qué habrá guardado el autor para los dos párrafos que quedan sobre palomas? Lo veremos……………



El autor busca las mil maneras de quitar importancia al concepto de especie, fundamental en taxonomía. Entre otras argucias a tal fin emplea la palabra especie en combinaciones poco rigurosas en  estas formas que no han sido debidamente definidas:





supposed species,

supposed species being quite unknown in a wild state,

species presenting certain very abnormal characters,

geographical sub-species





From these several reasons, namely, the improbability of man having formerly made seven or eight supposed species of pigeons to breed freely under domestication—these supposed species being quite unknown in a wild state, and their not having become anywhere feral—these species presenting certain very abnormal characters, as compared with all other Columbidae, though so like the rock-pigeon in most other respects—the occasional reappearance of the blue colour and various black marks in all the breeds, both when kept pure and when crossed—and lastly, the mongrel offspring being perfectly fertile—from these several reasons, taken together, we may safely conclude that all our domestic breeds are descended from the rock-pigeon or Columba livia with its geographical sub-species.





Por estas diferentes razones, a saber: la imposibilidad de que el hombre haya hecho criar sin limitación en domesticidad a siete u ocho supuestas especies desconocidas en estado salvaje, y por no haberse vuelto salvajes en ninguna parte; el presentar estas especies ciertos caracteres muy anómalos comparados con todos los otros colúmbidos, no obstante ser tan parecidas a la paloma silvestre por muchos conceptos; la reaparición accidental del color azul y de las diferentes señales negras en todas las castas, lo mismo mantenidas puras que cruzadas y, por último, el ser la descendencia mestiza perfectamente fecunda; por todas estas razones, tomadas juntas, podemos con seguridad llegar a la conclusión de que todas nuestras razas domésticas descienden de la paloma silvestre o Columba livia, con sus subespecies geográficas.