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jueves, 9 de agosto de 2012

Los colores de las palomas y una terrible descripción de dos maneras de reversión en el párrafo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

Sigue empeñado el autor en dar más pruebas para apoyar algo que todo el mundo admite sin dificultad, es decir, que todas las razas de palomas pertenecen a la misma especie o dicho de otro modo, que toda paloma es paloma. Para ello, nos cuenta algunas de sus experiencias personales en el cruzamiento de palomas y al final, de forma terrible nos describe dos maneras de reversión, indicando que ambas han sido confundidas por los que escriben sobre la herencia, pero, siguiendo su costumbre, sin mencionar autor alguno. De todos modos tan confusa descripción no necesita acompañarse de referencia alguna.


Veamos primero un fragmento seleccionado:   In a breed which has been crossed only once the tendency to revert to any character derived from such a cross will naturally become less and less, as in each succeeding generation there will be less of the foreign blood; but when there has been no cross, and there is a tendency in the breed to revert to a character which was lost during some former generation, this tendency, for all that we can see to the contrary, may be transmitted undiminished for an indefinite number of generations. These two distinct cases of reversion are often confounded together by those who have written on inheritance.      


En una raza que se ha cruzado una sola vez la tendencia a volver a cualquier carácter naturalmente, será cada vez menos, por haber en cada generación menos de la sangre extranjera, pero cuando no hay cruzamiento, y hay una tendencia en la casta para volver a un carácter que se había perdido durante alguna generación anterior, esta tendencia, por todo lo que podemos ver por el contrario, se puede transmitir sin menoscabo durante un número indefinido de generaciones. Estos dos casos diferentes de reversión son frecuentemente confundidos por los que han escrito sobre la herencia.


Y luego el párrafo completo:      


Some facts in regard to the colouring of pigeons well deserve consideration. The rock-pigeon is of a slaty-blue, with white loins; but the Indian sub-species, C. intermedia of Strickland, has this part bluish. The tail has a terminal dark bar, with the outer feathers externally edged at the base with white. The wings have two black bars. Some semi-domestic breeds, and some truly wild breeds, have, besides the two black bars, the wings chequered with black. These several marks do not occur together in any other species of the whole family. Now, in every one of the domestic breeds, taking thoroughly well-bred birds, all the above marks, even to the white edging of the outer tail-feathers, sometimes concur perfectly developed. Moreover, when birds belonging to two or more distinct breeds are crossed, none of which are blue or have any of the above-specified marks, the mongrel offspring are very apt suddenly to acquire these characters. To give one instance out of several which I have observed: I crossed some white fantails, which breed very true, with some black barbs—and it so happens that blue varieties of barbs are so rare that I never heard of an instance in England; and the mongrels were black, brown and mottled. I also crossed a barb with a spot, which is a white bird with a red tail and red spot on the forehead, and which notoriously breeds very true; the mongrels were dusky and mottled. I then crossed one of the mongrel barb-fantails with a mongrel barb-spot, and they produced a bird of as beautiful a blue colour, with the white loins, double black wing-bar, and barred and white-edged tail-feathers, as any wild rock-pigeon! We can understand these facts, on the well-known principle of reversion to ancestral characters, if all the domestic breeds are descended from the rock-pigeon. But if we deny this, we must make one of the two following highly improbable suppositions. Either, first, that all the several imagined aboriginal stocks were coloured and marked like the rock-pigeon, although no other existing species is thus coloured and marked, so that in each separate breed there might be a tendency to revert to the very same colours and markings. Or, secondly, that each breed, even the purest, has within a dozen, or at most within a score, of generations, been crossed by the rock-pigeon: I say within a dozen or twenty generations, for no instance is known of crossed descendants reverting to an ancestor of foreign blood, removed by a greater number of generations. In a breed which has been crossed only once the tendency to revert to any character derived from such a cross will naturally become less and less, as in each succeeding generation there will be less of the foreign blood; but when there has been no cross, and there is a tendency in the breed to revert to a character which was lost during some former generation, this tendency, for all that we can see to the contrary, may be transmitted undiminished for an indefinite number of generations. These two distinct cases of reversion are often confounded together by those who have written on inheritance.                        



Algunos hechos referentes al color de las palomas merecen bien ser tenidos en consideración. La paloma silvestre es de color azul pizarra, con la parte posterior del lomo blanca; pero la subespecie india, Columba intermedia de Strickland, tiene esta parte azulada. La cola tiene en el extremo una faja obscura y las plumas externas con un filete blanco en la parte exterior, en la base. Las alas tienen dos fajas negras. Algunas razas semidomésticas y algunas razas verdaderamente silvestres tienen, además de estas dos fajas negras, las alas moteadas de negro. Estos diferentes caracteres no se presentan juntos en ninguna otra especie de toda la familia. Ahora bien: en todas las razas domésticas, tomando ejemplares por completo de pura raza, todos los caracteres dichos, incluso el filete blanco de las plumas rectrices externas, aparecen a veces perfectamente desarrollados. Más aún: cuando se cruzan ejemplares pertenecientes a dos o más razas distintas, ninguna de las cuales es azul ni tiene ninguno de los caracteres arriba especificados, la descendencia mestiza propende mucho a adquirir de repente estos caracteres. Para dar un ejemplo de los muchos que he observado: crucé algunas colipavos blancas, que criaban por completo sin variación, con algunas barbs negras -y ocurre que las variedades azules de barb son tan raras, que nunca he oído de ningún caso en Inglaterra-, y los híbridos fueron negros, castaños y moteados. Crucé también una barb con una spot -que es una paloma blanca, con cola rojiza y una mancha rojiza en la frente, y que notoriamente cría sin variación-; los mestizos fueron obscuros y moteados. Entonces crucé uno de los mestizos colipavo-barb con un mestizo spot-barb, y produjeron un ave de tan hermoso color azul, con la parte posterior del lomo blanca, doble faja negra en las alas y plumas rectrices con orla blanca y faja, ¡como cualquier paloma silvestre! Podemos comprender estos hechos mediante el principio, tan conocido, de la reversión o vuelta a los caracteres de los antepasados, si todas las castas domésticas descienden de la paloma silvestre. Pero si negamos esto tenemos que hacer una de las dos hipótesis siguientes, sumamente inverosímiles: O bien -primera-, todas las diferentes ramas primitivas supuestas tuvieron el color y dibujos como la silvestre -aun cuando ninguna otra especie viviente tiene este color y dibujos-, de modo que en cada casta separada pudo haber una tendencia a volver a los mismísimos colores y dibujos; o bien en segundo lugar, que cada raza, siquiera la más pura, se ha cruzado con la paloma silvestre en una docena de generaciones: Digo yo que dentro de una docena de generaciones o veinte, por que no se sabe de descendientes que vuelvan a los caracteres de un antepasado de sangre extraña, después de haberse cruzado por un mayor número de generaciones. En una raza que se ha cruzado una sola vez la tendencia a volver a cualquier carácter naturalmente, será cada vez menos, por haber en cada generación menos de la sangre extranjera, pero cuando no hay cruzamiento, y hay una tendencia en la casta para volver a un carácter que se había perdido durante alguna generación anterior, esta tendencia, por todo lo que podemos ver por el contrario, se puede transmitir sin menoscabo durante un número indefinido de generaciones. Estos dos casos diferentes de reversión son frecuentemente confundidos por los que han escrito sobre la herencia.