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jueves, 2 de agosto de 2012

Los habitantes de Egipto y de los lagos de Suiza bien pueden distraer nuestra atención en el párrafo vigésimo cuarto del Origen de las Especies

 

En el vigésimo cuarto párrafo el autor aborda la cuestión de si los animales de granja y las plantas cultivadas descienden de una o varias especies. Tan mal planteada está la cuestión que el autor renuncia a buscar una respuesta y así leemos pronto: it is not possible to come to any definite conclusion.  Empero, si la cuestión estuviese bien planteada, la solución sería inmediata y bien diferente: Todas aquellas variedades de animales de granja o plantas cultivadas que pertenecen a una misma especie, proceden de animales o plantas que pertenecieron en su día a la misma especie. Pero al autor le gusta perderse en juegos de palabras y a consecuencia de ello, le resulta difícil encontrar respuestas acertadas. Ignora, al igual que algunos biólogos modernos, que muchas respuestas acertadas se deben simplemente a la claridad en el planteamiento de las cuestiones. Si la cuestión fuese tan difícil e intricada como el autor la pinta y tan exiguos los medios para abordarla , entonces no merecería la pena haberle dedicado ninguna atención. Salvo, claro está, que el objetivo de esta estrategia fuese otro; por ejemplo, el de distraer nuestra atención de la cuestión principal que es la siguiente: Para conocer los mecanismos que rigen la transformación de las especies, por muy bueno que sea nuestro conocimiento de la historia de los animales de granja, tal conocimiento tendrá una utilidad muy limitada, incluso puede ser que nula, pues es muy distinta la vida en la granja que en condiciones naturales.   El resto del párrafo queda para quien tenga curiosidad antropológica por los habitantes de Egipto o de los lagos de Suiza:      

In the case of most of our anciently domesticated animals and plants, it is not possible to come to any definite conclusion, whether they are descended from one or several wild species. The argument mainly relied on by those who believe in the multiple origin of our domestic animals is, that we find in the most ancient times, on the monuments of Egypt, and in the lake- habitations of Switzerland, much diversity in the breeds; and that some of these ancient breeds closely resemble, or are even identical with, those still existing. But this only throws far backward the history of civilisation, and shows that animals were domesticated at a much earlier period than has hitherto been supposed. The lake-inhabitants of Switzerland cultivated several kinds of wheat and barley, the pea, the poppy for oil and flax; and they possessed several domesticated animals. They also carried on commerce with other nations. All this clearly shows, as Heer has remarked, that they had at this early age progressed considerably in civilisation; and this again implies a long continued previous period of less advanced civilisation, during which the domesticated animals, kept by different tribes in different districts, might have varied and given rise to distinct races. Since the discovery of flint tools in the superficial formations of many parts of the world, all geologists believe that barbarian men existed at an enormously remote period; and we know that at the present day there is hardly a tribe so barbarous as not to have domesticated at least the dog.        

En el caso de la mayor parte de las plantas y animales domésticos tradicionales, no es posible llegar a una conclusión precisa acerca de si han descendido de una o varias especies salvajes. El argumento con que cuentan principalmente los que creen en el origen múltiple de nuestros animales domésticos es que en los tiempos más antiguos, en los monumentos de Egipto y en las habitaciones lacustres de Suiza encontramos gran diversidad de razas, y que muchas de estas razas antiguas se parecen mucho, o hasta son idénticas, a las que existen todavía. Pero esto hace sólo retroceder la historia de la civilización y demuestra que los animales fueron domesticados en tiempo mucho más antiguo de lo que hasta ahora se ha supuesto. Los habitantes de los lagos de Suiza cultivaron diversas clases de trigo y de cebada, el guisante, la adormidera para aceite y el lino, y poseyeron diversos animales domesticados. También mantuvieron comercio con otras naciones. Todo esto muestra claramente, como ha señalado Heer, que en esta remota edad habían progresado considerablemente en civilización, y esto significa además un prolongado período previo de civilización menos adelantada, durante el cual los animales domésticos tenidos en diferentes regiones por diferentes tribus pudieron haber variado y dado origen a diferentes razas. Desde el descubrimiento de los objetos de sílex en las formaciones superficiales de muchas partes de la tierra, todos los geólogos creen que el hombre salvaje existió en un período enormemente remoto, y sabemos que hoy día apenas hay una tribu tan salvaje que no tenga domesticado, por lo menos, el perro.  
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