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sábado, 22 de diciembre de 2012

Sobre el sufrimiento vegetal y por fin, un experimento de Darwin en el párrafo nonagésimo quinto de El Origen de las Especies



Comienza una serie de seis párrafos dedicada a la naturaleza de los obstáculos para el aumento. Para investigar por sí mismo la naturaleza de tales obstáculos el autor ha limpiado una parcela de tierra en su granja. Ha contado las semillas y ha visto que de 357, nada menos que 295 fueron destruidas, principalmente por babosas e insectos.

Similares experimentos hechos con césped le permiten dar por firmemente asentados sus principios maltusianos y seguir hablando de lucha y competición.



Además el autor se extiende sobre el sufrimiento, la lucha y la competición entre vegetales, conceptos todos ellos que, si bien  hoy han logrado amplia extensión y difusión, son de nulo contenido científico y no aportan nada para entender la cuestión que nos ocupa, es decir, el origen de las especies.


NATURE OF THE CHECKS TO INCREASE.



95.

The causes which check the natural tendency of each species to increase are most obscure. Look at the most vigorous species; by as much as it swarms in numbers, by so much will it tend to increase still further. We know not exactly what the checks are even in a single instance. Nor will this surprise any one who reflects how ignorant we are on this head, even in regard to mankind, although so incomparably better known than any other animal. This subject of the checks to increase has been ably treated by several authors, and I hope in a future work to discuss it at considerable length, more especially in regard to the feral animals of South America. Here I will make only a few remarks, just to recall to the reader's mind some of the chief points. Eggs or very young animals seem generally to suffer most, but this is not invariably the case. With plants there is a vast destruction of seeds, but from some observations which I have made it appears that the seedlings suffer most from germinating in ground already thickly stocked with other plants. Seedlings, also, are destroyed in vast numbers by various enemies; for instance, on a piece of ground three feet long and two wide, dug and cleared, and where there could be no choking from other plants, I marked all the seedlings of our native weeds as they came up, and out of 357 no less than 295 were destroyed, chiefly by slugs and insects. If turf which has long been mown, and the case would be the same with turf closely browsed by quadrupeds, be let to grow, the more vigorous plants gradually kill the less vigorous, though fully grown plants; thus out of twenty species grown on a little plot of mown turf (three feet by four) nine species perished, from the other species being allowed to grow up freely.



Las causas que contienen la tendencia natural de cada especie al aumento son obscurísimas. Consideremos la especie más vigorosa: cuanto mayor sea su número, tanto más tenderá a aumentar todavía. No sabemos exactamente cuáles sean los obstáculos, ni siquiera en un solo caso. Y no sorprenderá esto a nadie que reflexione cuán ignorantes somos en este punto, aun en lo que se refiere a la humanidad, a pesar de que está tan incomparablemente mejor conocida que cualquier otro animal. Este asunto de los obstáculos al aumento ha sido competentemente tratado por varios autores, y espero discutirlo con considerable extensión en una obra futura, especialmente en lo que se refiere a los animales salvajes de América del Sur. Aquí haré sólo algunas observaciones, nada más que para recordar al lector algunos de los puntos capitales. Los huevos o los animales muy jóvenes parece que generalmente sufren mayor destrucción, pero no siempre es así. En las plantas hay una gran destrucción de semillas; pero, de algunas observaciones que he hecho, resulta que las plantitas sufren más por desarrollarse en terreno ocupado ya densamente por otras plantas. Las plantitas, además, son destruidas en gran número por diferentes enemigos; por ejemplo: en un trozo de terreno de tres pies de largo y dos de ancho, cavado y limpiado, y donde no pudiese haber ningún obstáculo por parte de otras plantas, señalé todas las plantitas de hierbas indígenas a medida que nacieron, y, de 357, nada menos que 295 fueron destruidas, principalmente por babosas e insectos. Si se deja crecer césped que haya sido bien guadañado -y lo mismo sería con césped rozado por cuadrúpedos-, las plantas más vigorosas matarán a las menos vigorosas, a pesar de ser plantas completamente desarrolladas; así, de veinte especies que crecían en un pequeno espacio de césped segado -de tres pies por cuatro-, nueve especies perecieron porque se pemitió a las otras crecer sin limitación.