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jueves, 27 de diciembre de 2012

El autor anuncia la pérdida de su simiente en el párrafo centésimo de El Origen de las Especies





El autor ve enemigos por todas partes en una muestra de personificación o antropomorfismo que se asemeja un poco a la paranoia:

On the other hand, in many cases, a large stock of individuals of  the same species, relatively to the numbers of its enemies, is  absolutely necessary for its preservation.

Por el contrario, en muchos casos, una gran cantidad de individuos  de la misma especie, en relación con el número de sus enemigos, es  absolutamente necesaria para su conservación.

Además, parece indicar que una planta sola no puede existir y que allá donde las condiciones son favorables para que exista una planta, lo son para que exista una multitud, no obstante carece de ejemplos y su razonamiento que, como de costumbre es ambiguo, se torna particularmente confuso al decir:



He de añadir que los buenos efectos del cruzamiento y los malos efectos de la unión entre individuos parientes próximos, indudablemente entran en juego en muchos de estos casos; pero no quiero extenderme aquí sobre este asunto.

Admite explicaciones que no explican nada, por ejemplo la siguiente:

This view of the necessity of a large stock of the same species for  its preservation, explains, I believe, some singular facts in nature  such as that of very rare plants being sometimes extremely abundant, in  the few spots where they do exist; and that of some social plants being  social, that is abounding in individuals, even on the extreme verge of  their range. For in such cases, we may believe, that a plant could exist only  where the conditions of its life were so favourable that many could  exist together, and thus save the species from utter destruction

Esta opinión de la necesidad de una gran cantidad de individuos de  la misma especie para su conservación explica, creo yo, algunos hechos  extraños en estado natural, como el de que plantas muy raras sean  algunas veces sumamente abundantes en los pocos manchones donde existen,  y el de que algunas plantas sociales sean sociales -esto es, abundantes  en individuos- aun en el límite extremo de su área de dispersión. Pues  en estos casos podemos creer que una planta pudo vivir solamente donde  las condiciones de su vida fueron tan favorables que muchas pudieron  vivir juntas y salvar de este modo la especie de una destrucción total.








100.

On the other hand, in many cases, a large stock of individuals of the same species, relatively to the numbers of its enemies, is absolutely necessary for its preservation. Thus we can easily raise plenty of corn and rape-seed, etc., in our fields, because the seeds are in great excess compared with the number of birds which feed on them; nor can the birds, though having a superabundance of food at this one season, increase in number proportionally to the supply of seed, as their numbers are checked during the winter; but any one who has tried knows how troublesome it is to get seed from a few wheat or other such plants in a garden; I have in this case lost every single seed. This view of the necessity of a large stock of the same species for its preservation, explains, I believe, some singular facts in nature such as that of very rare plants being sometimes extremely abundant, in the few spots where they do exist; and that of some social plants being social, that is abounding in individuals, even on the extreme verge of their range. For in such cases, we may believe, that a plant could exist only where the conditions of its life were so favourable that many could exist together, and thus save the species from utter destruction. I should add that the good effects of intercrossing, and the ill effects of close interbreeding, no doubt come into play in many of these cases; but I will not here enlarge on this subject.



Por el contrario, en muchos casos, una gran cantidad de individuos de la misma especie, en relación con el número de sus enemigos, es absolutamente necesaria para su conservación. Así podemos fácilmente obtener en los campos gran cantidad de trigo, de simiente de colza, etc., porque las simientes están en gran exceso en comparación con el número de pájaros que se alimentan de ellas, y no pueden los pájaros, a pesar de tener una superabundancia de comida en esta estación del año, aumentar en número proporcionalmente a la cantidad de simientes, porque su número fue limitado durante el invierno; pero cualquiera que tenga experiencia sabe cuán penoso es llegar a obtener simiente de un poco de trigo o de otras plantas semejantes en un jardín; en este caso yo he perdido todos los granos que sembré solos. Esta opinión de la necesidad de una gran cantidad de individuos de la misma especie para su conservación explica, creo yo, algunos hechos extraños en estado natural, como el de que plantas muy raras sean algunas veces sumamente abundantes en los pocos manchones donde existen, y el de que algunas plantas sociales sean sociales -esto es, abundantes en individuos- aun en el límite extremo de su área de dispersión, pues en estos casos podemos creer que una planta pudo vivir solamente donde las condiciones de su vida fueron tan favorables que muchas pudieron vivir juntas y salvar de este modo la especie de una destrucción total. He de añadir que los buenos efectos del cruzamiento y los malos efectos de la unión entre individuos parientes próximos, indudablemente entran en juego en muchos de estos casos; pero no quiero extenderme aquí sobre este asunto.



Imagen: Portada de un libro que dice ser para niños tomada del blog de su autor