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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Equilibrio entre proliferación y destrucción: todo en orden en el párrafo nonagésimo segundo de El Origen de las Especies

En el párrafo nonagésimo veíamos que todo es lucha y destrucción. En el nonagésimo primero se nos presentaba la otra cara de la moneda con ejemplos de animales y vegetales que pueden proliferar enormemente cuando las condiciones son favorables. Ahora llega el momento del equilibrio: Producir semillas, aparearse anualmente. Crecer, multiplicarse y no preocuparse porque algo, un poco, tal vez lo justo de destrucción vendrá a poner las cosas en su justo término. Un poco de charlatanería para descansar del estilo autoritario.

 

 

92.

In a state of nature almost every full-grown plant annually produces seed, and among animals there are very few which do not annually pair. Hence we may confidently assert that all plants and animals are tending to increase at a geometrical ratio—that all would rapidly stock every station in which they could any how exist, and that this geometrical tendency to increase must be checked by destruction at some period of life. Our familiarity with the larger domestic animals tends, I think, to mislead us; we see no great destruction falling on them, and we do not keep in mind that thousands are annually slaughtered for food, and that in a state of nature an equal number would have somehow to be disposed of.

 

En estado natural, casi todas las plantas, una vez desarrolladas, producen semillas cada año, y entre los animales son muy pocos los que no se aparean anualmente. Por lo cual podemos afirmar confiadamente que todas las plantas y animales tienden a aumentar en progresión geométrica, que todos poblarían con rapidez cualquier sitio en el cual puedan existir de algún modo, y que esta tendencia geométrica al aumento ha de ser contrarrestada por la destrucción en algún período de la vida. El estar familiarizados con los grandes animales domésticos tiende, creo yo, a despistarnos; vemos que no hay en ellos gran destrucción, pero no tenemos presente que anualmente se matan millares de ellos para alimento, y que en estado natural un número igual tendría que invertirse de algún modo.