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lunes, 31 de diciembre de 2012

Combate, un poema oculto entre los árboles en el párrafo centésimo cuarto de El Origen de las Especies


Este párrafo, de haber estado en verso, podría haber ganado, por su alto contenido lírico, un concurso de poemas. Veamos:

Su título, sin duda: Struggle:
What a struggle must have gone on during long centuries
between the several kinds of trees,
each annually scattering its seeds by the thousand;
what war between insect and insect
between insects, snails, and other animals with birds and beasts of prey
all striving to increase, all feeding on each other,
or on the trees, their seeds and seedlings,
or on the other plants which first clothed the ground
and thus checked the growth of the trees.

Throw up a handful of feathers,
and all fall to the ground according to definite laws;
but how simple is the problem
where each shall fall compared to that of the action and reaction
of the innumerable plants and animals which have determined,
in the course of centuries, the proportional numbers and kinds of trees
now growing on the old Indian ruins!
Poema: Lucha por Charles Darwin. Traducción: Google translate. Advertencia: El poema pierde parte de su calidad literaria por la traducción. Se recomienda leerlo en inglés. El contenido científico es, en ambos casos, dudoso.
¡Qué lucha debe de haberse efectuado durante largos siglos
entre las diferentes especies de árboles
esparciendo cada uno sus semillas por millares!
¡Qué guerra entre insectos e insectos,
entre insectos, caracoles y otros animales
y las aves y mamíferos de presa, esforzándose todos por aumentar,
alimentándose todos unos de otros, o de los árboles,
sus semillas y pimpollos, o de otras plantas que cubrieron antes el suelo
e impidieron así el crecimiento de los árboles!
Échese al aire un puñado de plumas,
y todas caen al suelo, según leyes definidas;
pero ¡qué sencillo es el problema de cómo caerá cada una
comparado con el de la acción y reacción de las innumerables plantas y animales
que han determinado en el transcurso de siglos
los números proporcionales y las clases de árboles
que crecen actualmente en las antiguas ruinas indias!

104.
In the case of every species, many different checks, acting at different periods of life, and during different seasons or years, probably come into play; some one check or some few being generally the most potent, but all will concur in determining the average number, or even the existence of the species. In some cases it can be shown that widely-different checks act on the same species in different districts. When we look at the plants and bushes clothing an entangled bank, we are tempted to attribute their proportional numbers and kinds to what we call chance. But how false a view is this! Every one has heard that when an American forest is cut down, a very different vegetation springs up; but it has been observed that ancient Indian ruins in the Southern United States, which must formerly have been cleared of trees, now display the same beautiful diversity and proportion of kinds as in the surrounding virgin forests. What a struggle must have gone on during long centuries between the several kinds of trees, each annually scattering its seeds by the thousand; what war between insect and insect—between insects, snails, and other animals with birds and beasts of prey—all striving to increase, all feeding on each other, or on the trees, their seeds and seedlings, or on the other plants which first clothed the ground and thus checked the growth of the trees. Throw up a handful of feathers, and all fall to the ground according to definite laws; but how simple is the problem where each shall fall compared to that of the action and reaction of the innumerable plants and animals which have determined, in the course of centuries, the proportional numbers and kinds of trees now growing on the old Indian ruins!

En cada especie probablemente entran en juego muchos obstáculos diferentes, obrando en diferentes períodos de la vida y durante diferentes estaciones o años, siendo por lo general un obstáculo, o unos pocos, los más poderosos, pero concurriendo todos a determinar el promedio de individuos y aun la existencia de la especie. En algunos casos puede demostrarse que obstáculos muy diferentes actúan sobre la misma especie en diferentes regiones. Cuando contemplamos las plantas y arbustos que cubren una intrincada ladera estamos tentados de atribuir sus clases y número relativo a lo que llamamos casualidad. Pero ¡cuán errónea opinión es ésta! Todo el mundo ha oído que cuando se desmonta un bosque americano surge una vegetación muy diferente; pero se ha observado que las antiguas ruinas de los indios en los Estados Unidos del Sur, que debieron de estar antiguamente desembarazadas de árboles, muestran ahora la misma diversidad y proporción de especies que la selva virgen que los rodea. ¡Qué lucha debe de haberse efectuado durante largos siglos entre las diferentes especies de árboles esparciendo cada uno sus semillas por millares! ¡Qué guerra entre insectos e insectos, entre insectos, caracoles y otros animales y las aves y mamíferos de presa, esforzándose todos por aumentar, alimentándose todos unos de otros, o de los árboles, sus semillas y pimpollos, o de otras plantas que cubrieron antes el suelo e impidieron así el crecimiento de los árboles! Échese al aire un puñado de plumas, y todas caen al suelo, según leyes definidas; pero ¡qué sencillo es el problema de cómo caerá cada una comparado con el de la acción y reacción de las innumerables plantas y animales que han determinado en el transcurso de siglos los números proporcionales y las clases de árboles que crecen actualmente en las antiguas ruinas indias!

Imagen de La hora bruja, acompaña al poema titulado Aguantaba sin fuerzas la pelea