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martes, 18 de septiembre de 2012

Guía a seguir (Bandwagon fallacy) en caso de duda en el sexagésimo tercer párrafo de El Origen de las Especies







Encontramos en éste párrafo al sentido común del autor en su momento de máximo esplendor: ¿Qué haremos si dos tipos son distintos, se tratará de especies diferentes o será más bien variedades? La respuesta es tajante:



the opinion of naturalists having sound judgment and wide experience seems the only guide to follow.



Afinando todavía más:



We must, however, in many cases, decide by a majority of naturalists



Nos encontramos ante un argumento contundentemente anti-científico:  Ante la duda, seguir los criterios de la mayoría.



De nuevo un ejemplo de Falacia ad Populum,  también llamada en ocasiones Bandwagon fallacy.

De haber seguido este esquema anti-científico, nada habrían podido contra la mayoría los razonamientos y los trabajos de Copérnico,  Galileo,  Newton o Euler.  Mucho más sencillo  habría sido aplicar este criterio democrático que el autor propone.  Adiós a esa fea costumbre de  dudar y  discutir las opiniones de la mayoría, costumbre propia de gente recia y pertinaz, de colmillo retorcido.  Nada de opiniones,  fuera la originalidad.  Suban todos al vagón.  Las opiniones de uno serán siempre nada frente al peso de una buena mayoría.



Por otra parte, cualquier cosa será válida si hemos conseguido que la mayoría la crea. Por lo tanto, sólo falta conocer ciertas estrategias que existen para hacer creer a la gente.  Seguro que las hay. Nuestro candoroso autor las revelará en alguna ocasión, más adelante,…..











63.

Hence, in determining whether a form should be ranked as a species or a variety, the opinion of naturalists having sound judgment and wide experience seems the only guide to follow. We must, however, in many cases, decide by a majority of naturalists, for few well-marked and well-known varieties can be named which have not been ranked as species by at least some competent judges.



De aquí que, al determinar si una forma ha de ser clasificada como especie o como variedad, la opinión de los naturalistas de buen juicio y amplia experiencia parece la única guía que seguir. En muchos casos, sin embargo, tenemos que decidir por mayoría de naturalistas, pues pocas variedades bien conocidas y caracterizadas pueden mencionarse que no hayan sido clasificadas como especies, a lo menos por algunos jueces competentes