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domingo, 23 de septiembre de 2012

Especies dudosas y un modo de razonar también dudoso en el sexagésimo octavo párrafo de El Origen de las Especies



El autor continúa con tesón en su empeño de mostrar la abundancia de casos en los cuales resulta imposible discernir si se trata de especies o variedades diferentes. Muchos más casos y, sobre todo mejor documentados, podría haber encontrado si se hubiese molestado en lo contrario, es decir en dar ejemplos en los que la especie es una entidad bien definida. Describir casos dudosos o difíciles no requiere protocolo alguno, en particular cuando (como en este caso), no están bien documentados.



Así como en el capítulo anterior el autor parecía incómodo con la idea de que todas las variedades domésticas pertenecen a una sola especie, lo cual indica la robustez del concepto de especie; en este capítulo, busca desesperadamente ejemplos de indefinición de especies en la naturaleza. El autor se muestra aparentemente desconcertado porque en la naturaleza hay tantas especies y variedades y algunos casos en los que es imposible saber si se trata de una especie o una variedad. Pero así como en el capítulo anterior la conclusión principal era que todas las variedades de paloma doméstica pertenecen a una misma especie, en este, por muchos ejemplos que encuentre, la conclusión será que hay también muchos ejemplos que apoyan el concepto de especie como una entidad importante en taxonomía.



La discusión es larga, dice en este párrafo, y el espacio no permite presentarla en su totalidad. Error. En la obra no hay discusión alguna, sino recuento, caso por caso. Todos ellos excepcionales. Para que hubiese discusión, las categorías taxonómicas deberían haberse presentado adecuadamente. No siendo éste el caso, La discusión brilla por su ausencia y en ningún momento nos ha dicho el autor qué utilidad pueda tener este recuento.



Así, de manera totalmente arbitraria y, según costumbre, sin documentar, indica:



Una atenta investigación llevará, sin duda, a los naturalistas a ponerse de acuerdo en muchos casos sobre la clasificación de formas dudosas; no obstante, hay que confesar que en los países mejor conocidos es donde encontramos el mayor número de ellas.



Evidentemente, en los países mejor conocidos encontramos el mayor número de formas dudosas. Curiosamente, también encontramos en ellos el mayor número de formas no-dudosas. Por eso son, precisamente, los paises mejor conocidos.











68.

Many of the cases of strongly marked varieties or doubtful species well deserve consideration; for several interesting lines of argument, from geographical distribution, analogical variation, hybridism, etc., have been brought to bear in the attempt to determine their rank; but space does not here permit me to discuss them. Close investigation, in many cases, will no doubt bring naturalists to agree how to rank doubtful forms. Yet it must be confessed that it is in the best known countries that we find the greatest number of them. I have been struck with the fact that if any animal or plant in a state of nature be highly useful to man, or from any cause closely attracts his attention, varieties of it will almost universally be found recorded. These varieties, moreover, will often be ranked by some authors as species. Look at the common oak, how closely it has been studied; yet a German author makes more than a dozen species out of forms, which are almost universally considered by other botanists to be varieties; and in this country the highest botanical authorities and practical men can be quoted to show that the sessile and pedunculated oaks are either good and distinct species or mere varieties.



Muchos de estos casos de variedades muy acentuadas o especies dudosas merecen ciertamente reflexión, pues se han aducido diversas e interesantes clases de razones procedentes de la distribución geográfica, variación analógica, hibridismo, etcétera, intentando determinar su categoría; pero el espacio no me permite discutirlas aquí. Una atenta investigación llevará, sin duda, a los naturalistas a ponerse de acuerdo en muchos casos sobre la clasificación de formas dudosas; no obstante, hay que confesar que en los países mejor conocidos es donde encontramos el mayor número de ellas. Me ha sorprendido el hecho de que si un animal o planta en estado silvestre es muy útil al hombre, o si por cualquier motivo atrae mucho su atención, se encontrarán casi siempre registradas variedades de ella. Además, estas variedades serán clasificadas frecuentemente como especies por algunos autores. Fijémonos en el roble común, que tan atentamente ha sido estudiado; sin embargo, un autor alemán distingue más de una docena de especies basadas en formas que son casi universalmente consideradas como variedades por otros botánicos, y en nuestro país pueden citarse las más elevadas autoridades botánicas y los prácticos para demostrar que el roble de frutos sentados y el roble de frutos pedunculados son buenas y distintas especies o que son simples variedades.



Imagen de Libros del zorro Rojo