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jueves, 24 de enero de 2008

En el 199 aniversario del nacimiento de don Mariano de la Paz Graells








El naturalista Mariano de la Paz Graells (en la foto) había nacido en Tricio (La Rioja) el veinticuatro de Enero de 1809. Se cumplen hoy, por lo tanto, ciento noventa y nueve años de su nacimiento. Estudió Medicina en Barcelona y fue docente en la Universidad y director de los baños termales de Puda, en Esparraguera.

En 1837 se instaló en Madrid al ser nombrado profesor interino de Zoología del Museo de Ciencias Naturales. El nombramiento se debió a la influencia del botánico Mariano Lagasca (1776-1839), a quien su condición de liberal le había costado el exilio en tiempos de Fernando VII y amigo del padre de Graells. Pronto fue nombrado catedrático interino de zoología en el Museo.

Durante dieciséis años, Graells será el máximo responsable de la institución, director único del Gabinete de Historia Natural, del Jardín Botánico y, por un corto periodo de tiempo, del Jardín Zoológico de Aclimatación. En su larga trayectoría científica se incluyen trabajos de botánica, de zoología, así como proyectos aplicados. Uno de sus libros más famosos trata sobre la organización y gestión de piscifactorías, otro sobre los cetáceos del cantábrico. Asimismo publicó sobre la cría de ostras, sobre lepidópteros y un catálogo de moluscos. Fué el referente en España de la expedición Científica al Pacífico (1862-1865) a quien iban dirigidas las cartas de Marcos Jiménez de la Espada. En 1848, durante una de sus excursiones campestres por los pinares del Sistema Central descubrió una nueva especie de mariposa a la que, en honor a la reina, llamó Saturnia isabellae que fue luego denominada como Graellsia isabellae, de la cual podemos ver aquí un detalle del ala.








Y también, gracias a la aportación del entomólogo riojano Tomás Latasa su aparición en un billete de lotería:




A veces se ha llamado a Graells el último científico cortesano español, denominación que, si bien es simpática, no parece hoy plenamente acertada, puesto que después de Graells ni han faltado ni han de faltar científicos cortesanos que hoy abundan. La larga vida de Graells ocupa una época de turbulencias y cambios de los que deberíamos estar algo más informados puesto que de aquellos polvos vienen estos lodos. No podremos entender el mundo en el que nos movemos si no nos preocupamos por conocer sus orígenes.

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